
POR: LUIS LOPEZ MESA.
La historia nos ha enseñado que las especies que viven en un espacio, mientras se mantienen reagrupadas su existencia, su conservación y el respecto estará por encima de las demás con las mismas condiciones de vida.
Tenemos la ventaja de ser animales con raciocinio y capacidad para crear.
Si observamos unas de las especies vivientes que se nos asemejan, por ejemplo las abejas, todas trabajan organizadas porque el instinto les ha enseñado que la única forma de no perecer es trabajar juntas, en una dirección y con un mismo propósito.
Nosotros como pueblo y como seres humanos que venimos de una familia, no importa el apellido que este en nuestras actas y el tipo de sangre que corra por nuestras venas, si echamos la mirada hacia atrás, todos somos parte de la misma familia.

El salir de Jaquimeyes en busca de un porvenir no nos exime de la responsabilidad de ser leal al terruño que nos vio nacer.
Al contrario, nosotros al tener un poco mas de visión que nuestros compueblanos tenemos la obligación social y moral de buscar técnicas para que Jaquimeyes crezca en el orden sociológico, educativo y solidario.
Para que nuestros jóvenes sean útiles, productivos y educados.
Tenemos que enseñar que el ser pobre no es excusa para vivir y andar andrajoso, que la apariencia como un modo social no es un recurso para ser hipócrita frente a nuestros vecinos si la hacemos con fines culturales y de embellecimiento de nuestros contornos.
Enseñar con el ejemplo, que el regalo mas insignificante representa un sacrificio para el que nos los ofrece, y que tenemos que darle el valor por respecto a la buena voluntad y solidaridad.
Si miramos al horizonte y mantenemos un pensamiento positivo, estas calles polvorientas y este ambiente desolador podemos variarlo si todos nos entregamos para formar un mejor futuro para nuestras esposas, hijos y nietos.
Somos nosotros los llamados a cambiar el curso de nuestra historia, la que nos ha mantenido sumido en el atraso mental y perezoso.
Tenemos que darle brillo al espejo de la esperanza, la fe y la confianza, es ahí donde debemos mirarnos, con cara de trabajo para que nos levantemos del polvo, la suciedad y el parasitismo.
Somos un Pueblo con una condición especial, estamos en mismo trayecto del desarrollo.
Tenemos el privilegio de estar en la ruta que une las provincias, debemos aprovechar y desarrollar esta condición.
En un 80% no hay ruta hacia las playas de las costas sin pasar entre nosotros, es mas corto llegar al Polo Magnético y darle la vuelta al lago que ir por otras rutas.
Debemos y tenemos la obligación de educar a nuestras familias sobre la base de que el lugar de donde venimos es un santuario, ya que es el hogar donde dimos nuestros primeros pasos, aprendimos a balbucear, a compartir con los hermanos, primos y amigos.
La generación que alimentó nuestros sueños, la esperanza de que el mañana existe, los principios que rigen nuestras vidas.
El lugar donde hoy por hoy sabemos que los amigos son amigos, y que revive nuestra niñez cuando en algún punto nos encontramos.
Esa juventud de hoy, que vemos emergiendo en el vaivén de la vida serán los grandes hombres del mañana.

Hoy son grandes porque tuvieron grandes familia, sin importar la condición económica, son grandes porque fueron enseñados de que cada uno de nosotros somos hermanos.
Hermanos de RAZA, y por eso estamos en la obligación de cuidar nuestro pueblo, porque este es de cada uno de los que nacimos ahí.
Hermanos, nos permite dar la idea que cada uno quiere lo mejor para aquellos que se quedan como los buenos soldados para mantener el espíritu de sacrificio, ver sus manos agrietadas por el arduo trabajo y orgulloso de ser quien es.
Ese soldado que siempre esta ahí para que la estadía de cada uno de nosotros cumpla con todas ideas de remembranzas y añoranzas del pasado, ese pasado feliz que llega a nuestras mentes cuando alguien de nuestra generación nos da la mano con un abrazo sincero.
Manos maltratadas por las callosidades de la vida, pero para nosotros terciopeladas, porque son las manos de un hermano, un amigo, una parte de nuestras vidas.

Transmitir lo aprendido es abonar para que la condición de vida de nuestros hermanos retoñe, crezca y florezca sobre un pueblo donde la esperanza esta maltratada por la corrosión mental de la pobreza de imagen y creencias marcadas por la ignorancia.
Cada uno de nosotros debe llevar en su corazón el sacrificio de ser permanentemente un maestro en materia de convivencia, solidaridad, vocación de servicios y decorador de espacios.
La firmeza de la entrega en el desarrollo de nuestro pueblo es un sacrificio que todos debemos asumir como buenos y agradecidos ciudadanos.
No hay edad, tiempo ni frontera para asumir con responsabilidad la tarea de convertir a cada compueblano en un guardián celoso en el desarrollo de este pueblo que nos vio nacer.
Porque cada segundos, minutos, horas o días que podamos invertir para el bienestar de Jaquimeyes, es un premio al desarrollo de cada familia.
Desde el mas allá nuestros fundadores podrán descansar en paz cuando vean hasta donde hemos llegado para que sus ideas sean transformada en realidad.
Cuando entendemos el significado del sacrificio, aprendemos que cada fracción de segundo invertido es necesario en nuestras vidas.
Que cada paso que damos es importante para el desarrollo y futuro de nuestros hijos.
Que la educación es la base del porvenir y crecimiento de cada familia, y tiempo después
Que orgulloso ha de sentirse un padre cuando puede ver que el sacrificio hecho para el desarrollo de su familia produjo los frutos esperado.
Y que satisfecho se siente el abuelo cuando la armonía y seguridad se siente en la familia que con el sudor de su frente logró levantar.
El reflejo de una sonrisa pura sana y feliz debe esparcirse como el viento entre el verdor del campo.
Entendamos que las tradiciones se enseñan con un fin, y ese fin debemos ir condicionándolo a los cambiantes tiempos para ir creando una moral mas sólida en nuestro pueblo.
Cada pueblo se reconoce por su tradición, su costumbre y su cultura, cada uno de nosotros debemos fortalecer y defender todo aquello que nos enorgullece.
Estas costumbres son las que nos identifican como pueblo, raza o región, en cada fecha, cada sazón, cada apodo.
Ese toque que realza nuestro origen tiene que ser nuestra carta de presentación.
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ojala , y esto pueda llegar donde quiera q haya un jaquimeyero , es mas creo q se debe imprimer esto y hacerlo llegar. quiero decir tantas cosas hermosas que LAS VOY A REDUCIR EN DOS PALABRAS .
ResponderEliminarGRACIAS,GRACIAS.